Texto publicado en El Salón de la Crítica, giff En Un asunto de familia (2018), el director Hirokazu Kore-eda pone en escena la historia de seis personas que aparentan ser una familia. En realidad son familia por elección, no por vínculo sanguíneo. Los integrantes ejercen trabajos en ámbitos diversos, desde la construcción hasta el robo de tiendas, para lograr apenas un precario estilo de vida. A pesar de la pobreza y las actividades ilícitas, esta (no) familia, la (no) familia Shibata, se trata con afecto y cuidado. Pareciera, incluso, que viven con plenitud y encanto. No obstante, el encanto pronto se rompe y las ilusiones que cohesionan a los Shibata también se caen. En una escena, Osamu, el “padre de familia”, hace para “sus” dos “hijos” pequeños, Shota y Yuri, un acto de magia. Al principio los niños se asombran, pero de pronto Nobuyo, la mamá, revela el truco. Hay en este truco frustrado no sólo un símbolo de la inocencia perdida y el fin del pensamiento ...
Disponible en: https://revistaiconica.com/brecht-y-el-cine-deformar-al-automata/ Imaginémonos a principios del siglo XX. Hace un par de horas que oscureció y nos encaminamos a ver una obra de teatro. En la entrada recogen nuestros abrigos y nos revisan los boletos. Las butacas se llenan poco a poco. Esta obra, te dices, ha de ser un enorme éxito. Apagan las luces, apenas puedes ver a quienes se sientan a tu lado, toda la atención se concentra sobre el escenario. Ves la cálida estancia de un hogar decorado con figurillas de porcelana, libros y un piano. Es invierno, la chimenea está prendida. No tarda en aparecer Nora, la mujer de la casa, con varios paquetes de regalos y un árbol de Navidad. Pronto conoceremos también al padre de familia que es director en un banco, a sus tres hijos y a uno de sus empleados. Es como si pudieras espiar la vida de esta familia, como si te dieran el privilegio de fisgonear por la cerradura de una puerta, ¡no!, mejor aún: como si te escondieras tras l...
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